Publicado en la página editorial del Diario La Industria, de fecha 26 de Abril del 2005
VULNERANDO LOS DERECHOS DE NUESTROS ALUMNOS
Diversos estudios nacionales e internacionales revelan que el sistema educativo peruano no garantizan a sus estudiantes los aprendizajes más elementales, revelan también, que una gran mayoría de los jóvenes egresados de la educación básica regular, luego de haber cursado y aprobado once años de escolaridad como mínimo, apenas han alcanzado algunos de los principales objetivos previstos para el final de la educación primaria. Muchos no tienen la facilidad de comunicar clara y correctamente una idea, ni ubicar en un texto los conceptos principales. Incluso un considerable cantidad de alumnos no comprenden lo que leen. Sin duda es una situación grave, la realidad, sin embargo adquiere rasgos dramáticos cuando constatamos que muchos de esos estudiantes son incapaces de comunicar con claridad no solo una idea, lo más lamentable ahora, es que no son capaces de comunicar un sentimiento, peor aún, algo que no podemos tolerar, no entiendes siquiera lo que leen, menos entienden lo que se les pregunta, a cuanto de nuestros hijos les hemos preguntado ¿Por qué (…)?y nos han respondido con un para que, les hemos pedido una explicación y nos han dado una definición. Será que toman el ejemplo de los políticos cuando los entrevistan y responden una cosa por otra con la finalidad de ocultar una realidad o de no quedarse callados por desconocimiento de un tema?
El derecho de todo peruano a tener una educación digna está siendo vulnerado y pisoteado por nuestros gobernantes, por nosotros los mismos docentes cuando no logramos que nuestros alumnos alcancen las capacidades mínimas requeridas para el grado. Cuando no somos capaces de innovar frente a la realidad oscura a la que nos enfrentamos, cuando no somos capaces de pedir ayuda cuando nos encontramos frente a un problema de carácter metodológico o cuando ocupamos un cargo y no somos capaces de solucionar el más pequeño de los problemas, la educación de nuestros hijos.
Se incumple flagrantemente el mandato de nuestra constitución, nuestros niños, niñas y jóvenes de nuestro país están severa e injustamente limitados en su desarrollo personal, cuando por un proceso de racionalización se los limita a tener de tres a cinco profesores dictando las diez áreas curriculares en educación secundaria, por no justificar con la mínima cantidad de alumnos, o, veinte niños distribuidos en los seis grados de educación primaria están obligados a compartir un mismo profesor solo por tener la suerte de vivir en nuestro país profundo y su Centro Educativo es unitario, además que no cuentan con más población escolar. O es que la constitución no está redactada para ellos. Como nación encontramos, por estas razones, tremendos obstáculos que interfieren en el imprescindible proceso de integración.
¿Cómo competir en los mercados nacionales e internacionales? ¿Cómo hacerlo si confundimos leer con deletrear, si no podemos resolver problemas matemáticos simples? ¿Qué está pasando?
La crisis de la educación – entiéndase bien – es de gran magnitud. Es necesario despertar de la pasividad a la sociedad entera, no se percibe la amplitud del problema. Ta vez la explicación de esa situación estática está en que todos estamos inmersos en la crisis, todos somos parte de ella y por lo tanto el humo nos impide ver las llamas. Los factores que generan esta difícil situación son múltiples y complejos. Uno de ellos es la ausencia de una política pedagógica y la pobreza de la mayoría de familias peruanas.
Más aún, el sector educación, quien soporta esta pesada carga y afronta esta gran responsabilidad, está desgastado, debilitado. Su estructura tradicional y centralista, lejos de aliviarla, la complica. Debe necesariamente modificarse a profundidad.
¿Qué hacer al respecto? Frente a esta emergencia, caracterizada por el desaliento y el poco atractivo de la carrera magisterial como opción de desarrollo profesional, frente a la depreciación progresiva, social y económica del magisterio que nos impide lograr una realización profesional y personal de los docentes, surge la necesidad de establecer medidas inmediatas destinadas a romper esa fuerza que hoy nos tiene atrapados en un callejón sin salida. Es necesario diseñar una nueva carrera pública magisterial que tome en cuenta la calidad del desempeño, la idoneidad profesional, además de la experiencia y la formación continua. El panorama nos muestra una falta de diferenciación entre el mal y buen desempeño docente, mínima diferencia remunerativa entre niveles e ineficientes mecanismos para contratar, nombrar y ascender a los docentes. Se necesita avanzar en los criterios de ingreso, ascenso, desplazamiento, permanencia y salida, así como de un sistema de evaluación del desempeño docente. Igualmente debe de considerarse una adecuada política salarial, sistema de remuneraciones e incentivos. Mejorar sustantivamente los ingresos docentes mediante aumentos generales anuales. Así como premiar la creatividad y la eficiencia de los profesores y de los centros educativos en la superación de la práctica pedagógica y así no tener excusas para vulnerar los derechos de nuestros alumnos.
Prof. Javier Ricardo Anhuamán Azabache
No hay comentarios:
Publicar un comentario